Trabajar por la justicia social es poner nuestra fe en acción, aplicando las enseñanzas y el ejemplo de Jesús a nuestras circunstancias actuales. Revise mensualmente esta sección de la página web y encontrará información que le ayudará a concientizar como nuestra fe nos obliga a actuar y a encontrar formas de participar activamente.
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Martes 04 de Agosto de 2009 21:33 |
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Es cierto que el hombre está destinado y llamado al trabajo; pero, ante todo, el trabajo está «en función del hombre» y no el hombre «en función del trabajo» Pope John Paul II, Laborem Exercens
En la edición de este mes de JPIC Corner, examinamos el tema Comercio Justo. A pesar de que existen diferentes definiciones de Comercio Justo, todas comparten un elemento común. El Comercio Justo implica la práctica de la justicia social. El Comercio Justo se basa en prácticas comerciales equitativas y justas entre las naciones. Previene la discriminación en contra de las pequeñas industrias en países pobres. El Comercio justo potencia y motiva a los pequeños productores a proporcionar materias primas a un precio justo, mediante un convenio de cooperación entre productores y consumidores. De esta manera se garantiza a los pequeños productores un salario digno por su trabajo. De hecho, las naciones pobres tienen “derecho a recibir un precio justo por sus materias primas, lo que permite un nivel de utilidad razonable”1.
La práctica del Comercio Justo resulta en “lugares de trabajo organizados democráticamente, asistencia técnica, programación social, equidad, transparencia, confianza, y protección ambiental ”2
1. Economic Justice for All, 267 2. http://fairtrade.wordpress.com/2006/11/28/a-clear-definition-of-fair-trade/
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